Los estigmas que hay en el imaginario social sobre los sufrimientos emocionales, la situación de los establecimientos psiquiátricos de larga estancia, el contexto país, las prácticas de la atención psiquiátrica tradicional, los planes de estudios universitarios, las experiencias integrales locales e internacionales en atención a pacientes que ameritan cuidados de salud mental, fueron algunos de los temas abordados en el Seminario Internacional Derechos Humanos y Salud Mental

 

2_Seminario DDHH y Salud Mental_Prensa DD. HH.Una verdadera experiencia colectiva sobre cómo expandir servicios de salud mental integrales comunitarios protagonizó Caracas, este 7 de abril, Día Mundial de la Salud. Con un seminario internacional en el que se habló sobre derechos humanos y salud mental, Venezuela dio otro paso significativo para generar instrumentos jurídicos progresistas de salud mental, tal como lo establece el Plan Nacional de Derechos Humanos 2016-2019.

“Estamos más que contentos con esta posibilidad de crear condiciones legales y sociales para que las personas con trastornos mentales, leves o severos, puedan acceder a servicios que les permitan volver a sus actividades cotidianas: al estudio, al trabajo, a la familia”, expresó el médico psiquiatra Hugo Cohen, consultor de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante su participación frente a un auditorio de 180 personas.

A su juicio, esta experiencia invita a hablar de los trastornos mentales o sufrimientos emocionales “como dificultades que cualquiera de los humanos podemos atravesar en nuestras vidas. Esta conciencia es un elemento clave para construir políticas públicas de salud mental que apunten a la reinserción y a la recuperación efectiva”.

El psiquiatra denunció las prácticas basadas en el prejuicio y el desconocimiento: “Hay un ocultamiento del padecimiento mental, a causa del temor a ser encerrado en un manicomio, o a ser señalado. Esta situación es preocupante, porque los problemas de salud mental matan, aunque no hablemos de ellos”.

Informó que el principal problema de salud pública, en los países de América Latina y el mundo, son los trastornos mentales severos (adicción al alcohol y a otras sustancias, depresión, epilepsia, párkinson, psicosis), por encima de lo que uno habitualmente escucha; en segundo lugar, están las muertes por accidentes, homicidios; en tercer lugar, los casos por VIH, tumores malignos y cardiopatías.

El consultor de la Organización Mundial de la Salud alabó el compromiso del gobierno del presidente Nicolás Maduro de “expandir servicios de salud mental basados en la comunidad”. Al respecto, aclaró: “Esta frase puede sonar rara, en muchos países, pero no para Venezuela. En lo que yo he visto, Venezuela tiene desarrollada una serie de iniciativas, como las Misiones y Grandes Misiones, las cuales incorporan el principio de la atención comunitaria con base territorial como punto de partida”.

Para Cohen, estos avances que tiene Venezuela “entusiasman” a la OMS, de cara a la construcción de una estructura legal de salud mental, cuyo fin es continuar la promoción del derecho de las personas a ser atendidas desde su comunidad, e incorporar la salud mental como un área más de la atención en salud.

“¿Qué se busca? Servicios de salud mental en la red de atención primaria, en los hospitales generales, con camas para internación cuando sea necesario y con la disponibilidad de psicofármacos para su uso racional. Este modelo implica la formación de personal sanitario y comunitario para un abordaje integral”, explicó.

El también consultor de la Organización Panamericana de la Salud resaltó que, en salud mental, las prácticas más progresistas han demostrado que se debe romper la lógica del confinamiento y el aislamiento: “Cuanto más cerca está la comunidad, cuanto más integrada está, hay mejores condiciones para que las personas con trastornos mentales puedan recuperarse, reintegrarse a la sociedad y avanzar en vidas productivas y felices”, arguyó.

Cohen también se refirió al Plan Nacional de Derechos Humanos: “Es una política extraordinaria. No son muchos los países que, en la región, están trabajando en este sentido. Para la Organización Mundial de la Salud, es importante contar con experiencias locales exitosas que sirvan de referencia a otras naciones cuyos Gobiernos no han llegado, todavía, siquiera a proponer el abordaje de los derechos humanos de una manera tan avanzada”.

Venezuela cumple sus compromisos

“Ese es el debate al cual estamos convocando —perfiló Larry Devoe, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de DD. HH., y recordó—: El desafío es elaborar y aprobar una arquitectura legal que permita ajustar nuestras políticas, según los postulados constitucionales, para avanzar en un modelo de atención en salud mental sellado por la integración social, la solidaridad y la atención comunitaria”.

Según Devoe, este seminario “da cuenta del cumplimiento de uno de los compromisos asumidos en el Plan Nacional de Derechos Humanos 2016-2019” —aprobado por el presidente Nicolás Maduro, y reconocido por la Organización de Naciones Unidas (ONU)— para fortalecer las luchas populares por una vida digna en Venezuela; en este caso, para avanzar en la planificación y la ejecución de políticas de garantía de salud mental, uno de los desafíos que tenemos.

“La creación participativa de instrumentos jurídicos de salud mental también ratifica el compromiso con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, suscrita por el Gobierno venezolano en las Naciones Unidas, en el año 2006”, dijo.

Devoe reiteró que el Plan Nacional de DD. HH. no es una declaración de buenas intenciones: es un imperativo para que las instituciones y actores asuman sus respectivas responsabilidades en el cumplimiento de las acciones acordadas.

El camino en el cual estamos

Durante siete horas, psiquiatras, profesionales de la psicología, familiares de personas con necesidades de atención en salud mental, investigadores, docentes, estudiantes, autoridades nacionales, activistas y miembros de organizaciones en derechos humanos, representantes de agencias internacionales de salud pública acreditadas en el país participaron en el Seminario Internacional Derechos Humanos y Salud Mental.

Este encuentro de intercambio de conocimientos y experiencias fue organizado por el Consejo Nacional de DD. HH., en cooperación con la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud.

En la dinámica, se revisaron temas de gran interés social: los estigmas sobre los sufrimientos emocionales, la situación de los establecimientos psiquiátricos de larga estancia o permanencia, el contexto país, las prácticas de la atención psiquiátrica tradicional, los planes de estudios universitarios, las experiencias integrales locales e internacionales en salud mental. Las recomendaciones fueron determinantes.

“La salud mental necesita más esfuerzos y más recursos. Es necesario avanzar a un modelo de acompañamiento más humano. Para reducir la brecha de tratamiento, es importante desarrollar servicios a partir del nivel de atención primaria y acompañar la formación de otros profesionales no especializados en el área”, indicó Andrea Bruni, consultor subregional de la Organización Panamericana de la Salud.

“Otro de los componentes para diluir el estigma y el prejuicio es la formación educativa. El problema es que, en muchos países, las universidades no tienen actualizados sus programas. Los profesionales tampoco tienen las herramientas, porque ellos fueron formados en el manicomio y lo que saben es de manicomio: no saben de comunidad, ni de atención primaria. Pero no saber no es vergüenza. Lo importante es reconocer lo que no sabemos, y estar dispuestos a aprender prácticas diferentes”, advirtió Hugo Cohen.

La visión de Cohen fue compartida por Carlos Alvarado, rector de la Universidad de las Ciencias de la Salud Hugo Chávez, quien insistió en que la conciencia se logra a partir de un proceso y un trabajo: “Si queremos acercar el abordaje de la salud mental a los espacios comunitarios, debemos incorporar reflexiones a los programas de formación sobre salud mental y buen vivir, así como de promoción de la salud mental desde la comunidad”.

Prensa Consejo de DD. HH. / Nerliny Carucí

Fotos: Prensa DD. HH. y Prensa Finanzas